Es fácil
ver una oportunidad de negocio en los tropiezos de Facebook con respecto a la
privacidad de sus usuarios. Están los reportes donde la red social más grande
del mundo compartió información de miles de “facebookeros” con fines lucro y
estudios sociológicos. También hay acciones mucho más directas, como el uso de
algoritmos para programar lo que el usuario mira en su línea del tiempo con
respecto a anuncios publicitarios. Y ahora la red social que está aprovechando
todos estos puntos se llama Ello.
Ello es
una red social que solo puede ser accedida por medio de una invitación, la cual
es solicitada cuando damos click en “Agree” al manifiesto de dicha red. Según
las últimas cifras difundidas por su creador Paul Budnitz, entre invitaciones
enviadas por sus usuarios, las que se solicitan y quienes abren nuevas cuentas,
Ello registra 50,000 nuevos movimientos por hora.
Como
otras redes sociales en el pasado (Lockerz, Pinterest, etc.) la primera fase de
Ello se limita al esquema de invitaciones para evitar el colapso de sus
servidores.
Más allá
de la idealista postura de Ello, las cifras son contundentes. De acuerdo a la
encuesta de Mylife.com, de 4,000 usuarios entrevistados el 82.9% de ellos
dijeron no confiar en la red de Mark Zuckerberg.
¿Y cómo
no hacerlo? Las campañas agresivas de publicidad en Facebook le significaron
ingresos por más de 15 billones de dólares al joven Zuckerberg en las
estimaciones de este año de Forbes.
Aunque
15 billones vienen acompañados de un precio, en este caso el precio es la
opinión pública de Facebook. Budnitz y su red social Ello se han beneficiado de
un simple manifiesto que resume de una manera adecuada en lo que se está
convirtiendo Facebook “una red de publicidad que antes era social”. Y claro, es
aún más sencillo antagonizar al gigante cuando comete errores tan vergonzosos
como el de no permitir que artistas travestis puedan usar sus nombres
artísticos para identificarse en su perfil.
Como
toda historia es fácil deducir que con el éxito de una empresa viene acompañado
de un sentimiento “deshumanizador” de la misma, algo así como cuando el
underdog se vuelve el campeón indiscutible. Sin embargo ¿Cómo es entonces que
en la encuesta previamente citada de Mylife, Google aparece con solo 52.8% de
desconfianza por parte de los mismos encuestados?
La clave
quizá esté en la discreción. Mientras los movimientos turbios debajo del agua
de Facebook se conocen tarde o temprano. Google tiene menos tropiezos en el ojo
público, y por el contrario, aprovechan cada oportunidad para mejorar su
servicio que es alimentado por nuestros datos de una manera tan silenciosa que
la mayoría lo pasamos por alto.
Y es que
si siguen los tropiezos es probable que en unos años veamos una “explosión” de
redes sociales que prometen discreción y privacidad como Ello, la pregunta
entonces será ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que dichas empresas colapsen
sobre sus sueños utópicos? Y es que los servidores como casi todo en la vida,
cuestan dinero.
Twitter:
@gabofanfare

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