El peor enemigo de Windows 8
fue la percepción del público. Aun con las actualizaciones (pocas pero
sustanciales), lo cierto fue que Microsoft supo abogar por los cambios en su
sistema operativo sin comprometer su diseño. Cambios que no han sido
suficientes para perder incluso consigo mismos (actualmente Windows 7 se vende
mejor que 8)
El destino del sistema
operativo parece haber quedado definido con un reciente post en el blog de
Brandon LeBlanc, manager de comunicación de la empresa, donde deja claro que no
habrá una segunda actualización para Windows 8.1
El reto para Microsoft
ahora, será lanzar un producto que cambie los hábitos de sus propios
consumidores con una “actualización” que en realidad es un nuevo sistema
operativo. Algo a lo que los usuarios de Mac están muy acostumbrados.
¿Pero qué otra opción le
queda a Microsoft? A estas alturas, los cambios que piden sus usuarios en el
actual sistema operativo podrían terminar con la accidentada reputación de W8.
Un regreso del botón de inicio y los rumores de un nuevo navegador serían
cambios muchos más orgánicos en un nuevo sistema operativo que en un cambio
radical de lo que el consumidor ya da por hecho en el diseño de Windows 8.
Otro punto a favor que
podría jugar en pro de las ventas para Microsoft es la postura de Satya
Nadella, CEO de Microsoft, para impulsar el uso de la nube en sus productos.
Además de que las inversiones agresivas que Microsoft planea hacer en sus
servicios de nube podrían significar el gran diferencial que la empresa
necesita para lograr que su público se cambie al nuevo OS.
Será interesante analizar si
Windows 9 puede llegar a significar un nuevo éxito para que la empresa logre
revertir las cifras de usuarios que están migrando al Mac OSX y se consiga lo
que Anthony Leather llama “el efecto Vista”, donde Microsoft tiene un fracaso
seguido de un claro éxito entre cada OS.
Twitter: @gabofanfare
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