El
internet de las cosas es el siguiente paso que el mundo tomará para simplificar
muchas actividades que por años hicimos fundamentalmente igual. Cosas como
manejar un automóvil, utilizar la cocina o monitorear nuestros hábitos de
ejercicios ocurrirán ahora con dispositivos que, conectados a internet,
ayudarán al usuario a realizarlas de manera mucho más eficiente, rápida o
conveniente según sea el caso.
Con
gigantes como Samsung apostando fuerte en que el 90% de todos sus dispositivos
equipados con capacidad IoT (internet of things en inglés) para el 2017,
sumando a otras empresas como Google con su integración de Nest en la manera
que vivimos y los primeros dispositivos certificados por Apple y su Home Kit,
algo quedó claro. El internet de las cosas fue el tema central del CES en su
edición 2015.
La
historia en México no podría ser alentadora para esta nueva tecnología.
De
acuerdo a los datos que arroja el Módulo sobre disponibilidad y uso de las
tecnologías de la información en hogares de este año, elaborado por el INEGI, en
el 2014 apenas hubo un crecimiento de 3.1% de usuarios conectados a internet
con respecto a la misma medición en el año pasado.
A
detalle, estamos hablando de que en México solamente el 38.3% de los hogares
cuentan con una computadora. De los cuales, no todos tienen acceso a internet.
Las
cifras no resultan para nada alentadoras frente al panorama complicado que vive
México en 2015 con volatilidad en el tipo de cambio del peso frente al dólar y
la inestabilidad social que vive el país en el ámbito social-político. Es cierto que las proyecciones de IDC en lo
que se refiere al internet de las cosas en México son optimistas.
Con un
estimado de 46.5 a 58.2 millones de dispositivos conectados a internet, IDC
estima que México responderá entre un 16% y 20% a conexiones en este “internet
de las cosas” de América Latina. Pero quizá es demasiado pronto para hablar de
cifras tan optimistas cuando la competencia no está lo suficientemente madura para
atraer a casi la mitad de usuarios que en total están conectados a internet en
México.
El 2015,
en todo caso, será un año clave para el desarrollo de infraestructura y
competencia con la llegada de AT&T a México y los nuevos lineamientos que
el IFT deberá aplicar al mercado de interconexiones en el país.
Sin embargo,
quizá los resultados los veamos hasta el 2016 o 2017 con las nuevas estrategias
de posicionamiento de un Iusacell rebautizado por su nuevo dueño, un Grupo
Televisa insistente en la entrada al servicio de internet con mega inversiones
como su compra de Telecable en Jalisco, y además, un Telcel revitalizado por la
futura venta de parte de esos activos que los tienen castigados bajo los
esquemas de preponderancia de la IFT.
En
términos simples, el 2015 no será el año del internet de las cosas en México, a
lo mejor ni siquiera el 2016. Pero si las empresas hacen bien su trabajo, quizá
para el 2017 veamos las condiciones para comprar un automóvil inteligente al
que podamos hacer pleno uso de sus capacidades.
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